Es el momento de escribir y tengo miedo. Mis palabras no han sido como antes, ya no puedo escribir sin criticarme y libre, dejando los prejuicios de lado.
Cuando escucho al poeta con su obra maestra, al cuentista con su farsa admitida, al dramaturgo con el diálogo elocuente, me es imposible mirar mis letras y no despreciarlas, por cursis, por faltas de imaginación, por exceso o escasez de detalles, o simplemente porque quisiera que las palabras emanaran de mí sin que interviniera mi mente, como antes.
A veces creo que equivoqué el sueño y parece que me persigue por haberlo perseguido tanto, otras veces creo que soy capaz de crear cualquier cosa pero mis manos no la quieren escribir.
Al ver mi vida, desde cualquier punto de vista, me doy cuenta que experiencia no es lo que falta aunque tampoco sobra, ni que no tengo el talento pues puedo escribir una escena de mi obra de teatro en 3 horas sin que nadie lo note.
Sé que puedo escribir, que en mi existe el talento, Dios me lo prestó y algo debo hacer con él, pero escribir para que ellos me lean no es lo que quiero aunque lo tendré que hacer aun por un tiempo. No sé porqué tengo tanto miedo que me lean hablando de El, si mi vida no cabe fuera de sus manos.
Cuando escucho al poeta con su obra maestra, al cuentista con su farsa admitida, al dramaturgo con el diálogo elocuente, me es imposible mirar mis letras y no despreciarlas, por cursis, por faltas de imaginación, por exceso o escasez de detalles, o simplemente porque quisiera que las palabras emanaran de mí sin que interviniera mi mente, como antes.
A veces creo que equivoqué el sueño y parece que me persigue por haberlo perseguido tanto, otras veces creo que soy capaz de crear cualquier cosa pero mis manos no la quieren escribir.
Al ver mi vida, desde cualquier punto de vista, me doy cuenta que experiencia no es lo que falta aunque tampoco sobra, ni que no tengo el talento pues puedo escribir una escena de mi obra de teatro en 3 horas sin que nadie lo note.
Sé que puedo escribir, que en mi existe el talento, Dios me lo prestó y algo debo hacer con él, pero escribir para que ellos me lean no es lo que quiero aunque lo tendré que hacer aun por un tiempo. No sé porqué tengo tanto miedo que me lean hablando de El, si mi vida no cabe fuera de sus manos.
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Sara Elisa Camacho Z
D.R.111109